saltar al contenido

Coursera

 

En julio, decidí hacerle caso a Aroa Pérez en su post sobre recursos educativos, le eché un vistazo a Coursera y encontré un curso interesante. Menos mal que no era durante mis vacaciones porque: nunca me gustaron las “Vacaciones Santillana”, estoy disfrutando del curso y me fascina el potencial de Coursera para transformar la educación universitaria.

Llevamos años hablando del potencial de la educación online: iniciativas como Khan Academy o el Open Courseware Consortium hacen que cualquiera pueda aprender en cualquier momento y lugar sobre casi cualquier cosa. Pero ¿y la educación superior? Con EdX (de Harvard, el M.I.T y Berkeley) y Coursera (con 16 universidades de prestigio como Stanford, Princeto, la Johns Hopkins… y creciendo, porque hoy se han unido 17 más) parece que la aplastante disrupción que supone internet finalmente ha llegado a la Universidad. Éstas iniciativas no son simples plataformas de e-learning, ofrecen cursos estructurados sobre muchas materias impartidos por profesores de universidades prestigiosas… y gratis.

Hoy en día, en España, con tantos “recortes”, se encarecen los créditos universitarios, y cada vez menos gente puede pagar más por una universidad pública peor. El formato de educación tradicional está roto. Tener una clase llena de estudiantes desmotivados y un profesor que “vomita” teoría durante horas no es lo más óptimo. Es un formato no escalable ya que cuantos más alumnos, menos interacción y peor aprendizaje, además que hace imposible adecuar el contenido a las necesidades individuales. Tampoco tiene sentido tener tantos profesores desarrollando el mismo temario una y otra vez. Ya lo dijo Daphne Koller, la co-fundadora de Coursera, en TED: “el problema no es la Universidad, sino el modelo de las clases”.

El modelo de Coursera da una solución a cada uno de estos problemas. Cada concepto se explica en videos de hasta 15 minutos para que el alumno también pueda repetirlos, pararlos o avanzar más rápido, adaptándolo a sus necesidades. Los videos se interrumpen con preguntas tipo test que el alumno debe acertar para continuar, permitiendo interacción y un aprendizaje mejor. Ayudado por sistemas de inteligencia artificial o correcciones en grupo que califican los ejercicios de los compañeros, las clases pueden ser multitudinarias. De hecho, al curso que hizo Andrew Ng (el otro co-fundador de Coursera), se apuntaron 104,000 personas de todo el mundo – le hubiera llevado 250 años enseñar a tanta gente en Stanford.

Como dijo Salman Khan, hay que “darle la vuelta a la clase”: que los estudiantes sean responsables de ver el contenido, rellenar los tests y hacer sus deberes, usando la tecnología para permitir que miles puedan aprender, mientras convertimos las aulas en un espacio para trabajos en equipo, experimentar con situaciones reales y poner en práctica lo aprendido (en vez de hacer los deberes ‘tú solo ahí’). En el caso de Coursera, el aula es virtual: la gente participa en la wiki y el foro, se reúnen para comentar, crean grupos de estudio offline…

Y todo esto ¡GRATIS! La gente puede aprender por pasión o diversión, formarse para cambiar trabajo o emprender, o porque no tiene alternativa. ¡Qué potencial tiene ésto para enseñar a gente sin recursos o capacidad de acudir a esas universidades tan prestigiosas y caras! La misión de Coursera es justo eso: enseñar a millones por todo el mundo y gratis, transformando como la metodología de la educación superior.

Con $16 millones de inversión, actualmente carece de modelo de negocio, es decir, que no gana ni un duro por ningún lado. No obstante, como dijeron sus fundadores en FastCompany: “Nuestros inversores esperan que cambiemos el mundo (…). Lo que aprendimos de plataformas como Facebook y Zynga es que si la gente quiere ir allí, se encontrarán los ingresos”. No obstante, las universidades que participan podrían acabar quemadas de que estén usando su nombre y profesorado, erosionando su modelo de negocio sin recibir nada a cambio. Una salida sería un planteamiento “freemium” con contenidos abiertos pero certificados de pago, o cobrando a seleccionadores de personal por encontrar candidatos usando sus datos, o publicidad, o donativos… Sea como sea, es una iniciativa rompedora y es emocionante ver hasta dónde se podría llegar.

Escribe un comentario

Sólo publicaremos comentarios adecuados, todos los que se salgan de esta temática serán descartados, así como los promocionales, susceptibles de afectar a derechos de terceros o de vulnerar las leyes.

Puedes usar algo de HTML:<a href>, <strong>, <blockquote>, <br/>, <p>, <em>, <ul>, <li>.
Los párrafos y los retornos de línea también se incluyen automáticamente.

  1. (requerido)
  2. (requerido y no publicado)
  3.