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Bill Cunningham y Scott Schuman

Bill Cunningham es un fotógrafo octogenario con una carrera de más de 50 años en el mismo medio: The New York Times. Su misión en la vida es fotografiar con permiso o sin él a todo el que por las calles de Nueva York llame su atención como esteta.

Salir en la página semanal de BC es ser Dios en el Stardom de la moda mundial. Si, mundial. Para muchos ‘fashionistas’ hay un antes un después de que su imagen atraviese el objetivo de la Nikon de Cunningham. En el extraordinario documental sobre su vida y obra: “Bill Cunningham: New York” un responsable de evento de la Fashion Week de París recrimina a un relaciones públicas por no dejar pasar a “la persona más importante de la moda en el mundo” (con el permiso de Anna Wintour).

Y Bill Cunningham sigue trabajando en bicicleta y revelando en químico.

 

Scott Schuman es más conocido como The Sartorialist, la piedra de toque del bloguerío de Moda. Su modus operandi es salir a la calle, en NY, armado con una Nikon digital. Su misión en la vida es fotografiar con permiso o sin él a todo el que por las calles de Nueva York llame su atención como esteta.

Publica en su propio Blog diariamente sólo fotos, apenas nada editorial, nada más que  imagen y desde hace 3 años edita compilaciones en papel con selecciones de su trabajo. Marcas de moda y tecnológicas le eligen como bloguero, le contratan sesiones y le sientan en primera fila de desfiles de medio mundo.

Y a un par de sillas de Anne Wintour, por cierto.

 

Bill y Scott. Ambos hacen el mismo trabajo sustentado por un talento similar: un gusto consensuado por sus lectores/usuarios como excelente. Bill edita en papel, su página es semanal, Scott lo hace diariamente en digital.

Si BC publicara todos los días su contenido perdería relevancia. Si The sartorialist lo hiciera semanalmente su engagement decrecería.

Diferentes comportamientos de un contenido idéntico: la adaptación al medio como principal palanca de éxito. Y ambos viven de ello, por cierto.

En otro orden de negocio los ejemplos se suceden de la misma manera los Mercadonas se encuentra con los Alice o Tudespensa, los Intersport ven venir a los Wiggle o Runnering.

Mismo producto, distinta adaptación al medio. Canales de distribución establecidos frente a ruptura de modelos logísticos basados en tiendas físicas que dejan huecos de oportunidad que no son capaces de tapar a pesar de disponer de presupuesto y capacidad financiera para atraer talento.

Y sin embargo cabe preguntarse si el modelo antiguo parece abocado al fracaso. Parece que no, las cifras de crecimiento en la mayor parte de los sectores indican un decrecimiento del consumo pero no del modelo. Salvo en el caso de los medios de comunicación que se enfrentan a su propio Damocles (por industria sobredimensionada) lo que sí es relevante es un ajuste de mentalidad y estructura que implica una obligatoria re-educación de sus gestores.

Los modelos productivos del Siglo XX obligan a trabajar siempre en una curva ascendente: cuanto más grande mejor, pero IBM ya demostró en 2004 que lo inteligente era vender su división de Hardware y hoy vale mucho más de que lo ha valido nunca con una estructura más liviana y eficaz. Fue un fin de ciclo, que con la ayuda de Dell y Amazon, rubricó que lo Digital no es opcional pero que tampoco es inmediatamente sustitutivo del modelo offline.

Y aún hoy, en 2102, los dos modelos continúan conviviendo. Seguramente, como en el caso de Cunningham y Schuman, por más años de los que creemos los que nos dedicamos a lo Digital pero con una seguridad muy clara en que el reconocimiento de oportunidades y la puesta en práctica de lo mismo tendrá más que ver con el bit que con el átomo.

En el caso de los fotógrafos el ejemplo es perfecto, nadie en la industria editorial de papel hubiera querido a otro Cunningham pero ahora todos se pegan por Schuman quien, flaqueando el status quo por sus medios, ha alcanzado en pocos años lo que a Cunningham le ha costado décadas de bicicleta.

Y esto otorga ventaja al emprendedor digital.

Primero porque lo digital no tiene que ver con redes sociales, web o mobile… Lo digital tiene que ver en como utilizas como emprendedor las herramientas a tu alcance para llevar tu propuesta hasta el infinito y más allá (y hacer dinero de paso), rellenar los huecos vacíos dejados por el átomo para colarte y llegar al consumidor. E incluso tiene que ver con repensar los márgenes derivados de usos distintos para los procesos de una industria establecida.

Y segundo, porque las herramientas que pone a nuestro alcance el entorno digital cambian a la misma velocidad que los nuevos procesos que proponen. Es la Hipótesis de la Reina Roja perfecta y con todo el mundo participando haciendo de la emprendeduría digital algo tan estresante como divertido y apasionante.

No existe pues una guerra entre lo digital y lo analógico, existe un cambio evolutivo que al margen de burbujas es imparable y que, a pesar de todo (o gracias a ello) nos permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos.

Y como ejemplo que sirva el sencillo trabajo de dos captadores de belleza que en ocasiones se pillan entre si.

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