Hace poco leía que “la diferencia entre los triunfadores y los perdedores está en la forma en que nos explicamos la realidad: lo que nos decimos a nosotros mismos sobre determinada experiencia”. Puedes hacerlo de forma positiva o de forma negativa, tú eliges, pero ser optimista es una forma mucho más productiva de explicarnos el mundo que estamos viviendo hoy en día, un camino más seguro hacia el éxito. De todos los que puedas elegir, no será el más directo, pero sí el más satisfactorio.
Vale, evidentemente no se trata de una ley universal o una garantía de éxito, y depende absolutamente en la forma en que cada uno de nosotros entiende lo que es el éxito, pero es un común denominador en prácticamente todos los casos de emprendedurismo conocidos y, aunque suene un poco raro, los hay incluso que aseguran que es una actitud ante la vida que repercute positivamente en la cuenta de resultados (Cinco días)
No te resultará muy complicado buscar en la red información sobre los beneficios que aporta una actitud positiva. Inténtalo y tendrás cientos de listados y afirmaciones como que los optimistas viven más, y que el pesimismo está asociado a mayores tasas de enfermedades y mala salud. Ser optimista supone tener menos estrés y menos depresiones.
Es un buen punto de partida. Pero hay mucho más. Ser optimista nos hace perseverar y ver nuestros fracasos desde un punto de vista constructivo, evaluando lo mejorable antes de intentarlo de nuevo. Hace que se aprenda más rápido, mejora la productividad, te hace más proactiv@, aumenta tu tolerancia a la frustración, te hace más sociable, te ayuda a estar más alerta, a ser más flexible…
Pero de todas las cosas que he encontrado hay una que me parece especialmente destacable cuando hablamos de entornos digitales, en los que las cosas pasan a una velocidad de vértigo y los cambios se suceden en cuestión de meses, que digo meses, semanas. Ser optimista nos ayuda, como dice David Allen, a volver más fácilmente a la posición de estar “preparado”.
“Hay una sutil habilidad práctica para la vida que debería formar parte de las competencias que todos los profesionales (y también de todo el mundo): ¿A qué velocidad puedes volver a la posición de preparado? ¿Con qué facilidad y rapidez eres capaz de relajarte y cambiar de enfoque cuando sea necesario?¿Qué capacidad tienes para crear un estado mental centrado, equilibrado, atento y abierto al siguiente input o al siguiente cambio que pueda surgir en tu mundo? “.
Hoy en día es primordial que seamos capaces de volver a estar en pie y trabajando en la mayor brevedad posible, que sorteemos cualquier contratiempo de una forma ágil, sin rompernos nada nuevo en el intento. Y contamos para ello con infinidad de nuevos recursos con los que posiblemente otros no contaban hace años, recursos que se multiplican si tu actitud es la correcta. Aquí es donde entra lo “digital”. La tecnología es sin duda el gran aliado. Aunque en realidad, “digital” es también en la época en la que vivimos un estado de ánimo, otro estado de ánimo. Es casi lo mismo que estar contento o triste, es una actitud. Digital es global, interactivo y social, es ubicuo, es (en algunos casos) más barato, más rentable y más flexible. Hoy en día, uno no es optimista y digital, porque son palabras que casi vienen a significar lo mismo.
Da qué pensar ¿no? ¿Tú eres “digital”?
Idoia L. Cantolla
Content&Community Manager
Área de nuevos negocios digitales – Círculo de Lectores
Imagen: Thai Jasmine


Afirmaciones Positivas — 20 febrero, 2011
Es lógico pensar que los emprendedores son gente optimista, sino ante el más mínimo contratiempo dejarían su emprendimiento.