La literatura sobre el liderazgo femenino, que no de mujeres o de hombres, y del techo de cristal es cada vez más abundante. Las virtudes del liderazgo femenino, que las mujeres hemos representado muchas veces y que están mal vistas en muchos sectores, deberían abrazarlas tanto hombres como mujeres.
Cada vez hay más voces que defienden este estilo por encajar con el mundo en el vivimos y el estilo empresarial que se necesita en la actualidad para desarrollar proyectos y capital humano. Además, es especialmente importante para poder desarrollar líderes que tengan una vida en equilibrio rica tanto en lo profesional como en lo personal, porque esa humanidad les hace más cercanos a comprender y ser comprendidos y liderar equipos y proyectos con más fuerza y credibilidad.
Estos son los valores que destacaría:
- Intuición (decisiones basadas en la construcción de experiencia y sentir qué es lo correcto o incorrecto).
- Emoción (demostrada y comprendida, para ayudar a dimensionar el impacto de las decisiones que tomamos y la manera de relacionarmos con otros).
- Conciliación (valorar el líder por lo que hace dentro y fuera del trabajo y su contribución familiar y social más allá del perfil profesional y crear climas de trabajo donde todos podemos desarrollar esa perspectiva).
- Empatía (tomar una perspectiva diferente para la solución de problemas y entender perspectivas).
- Negociación “Ganar Ganar” y no “Ganar Perder” (buscar la victoria en ambos lados y evitar el conflicto para demostrar un triunfo).
- Disciplina (definir y practicar unas normas claves para el funcionamiento de un equipo o proyecto).
- Organización (priorizar, delegar y definir objetivos y tareas de una manera clara).
- Pragmatismo (usar la solución simple y centrarse en la acción y no en lo más inteligente o sofisticado).
En nuestro entorno, un mundo en cambio permanente, donde los objetivos, los competidores, los productos y las necesidades de los usuarios es tan increíblemente cambiante, este estilo te da más flexibilidad y capacidad de adaptación para moldear o desarrollar el talento y la visión, sin miedo a cometer equivocaciones, a transmitir que hay que aprender y adaptarse. Que es mejor hacer que paralizarnos por el miedo a equivocarnos. Que hay que ponerse en los zapatos de los usuarios que aunque no sepan, moldean nuestros servicios. Que cuando un competidor avanza no es necesariamente malo porque desarrolla el mercado y la competitividad de productos.
Yo soy mujer y además lidero en femenino. Mi fórmula personal… lo lleno de entusiasmo y alegría
Noelia Fernández Arroyo, Yahoo!


Lara — 13 enero, 2011
Siempre genial…..
Noelia — 13 enero, 2011
Gracias Lara
Juan Javier Fdez Arroyo — 4 agosto, 2011
Buenas, curioso que te apellides igual que yo! un saludo desde la mancha!
Janina — 16 noviembre, 2011
Excelente Articulo, si aplico lo siguiente en mi vida personal creo que debe funcionar siempre!